El Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado de San Salvador dictó sentencias históricas contra una peligrosa estructura dedicada al robo agravado y homicidio. 

Los cabecillas del grupo recibieron penas que superan los tres siglos de cárcel, tras demostrarse su participación en una serie de ataques brutales contra ciudadanos que realizaban retiros bancarios.

Entre los principales condenados destacan:

​Marvin Geovany García Sosa: Sentenciado a 314 años de prisión por liderazgo en la estructura, homicidio agravado y robo.

​Luis Alonso Mejía Hernández: Condenado a 192 años por transporte de los implicados y robos.

​Moisés Antonio Rivera y Aurelio Wilfredo Vásquez: Recibieron penas de 177 y 166 años, respectivamente.

​Otras 34 personas también recibieron diversas condenas en el mismo proceso.

​Un "oído criminal" para detectar retiros

Las investigaciones fiscales revelaron un detalle perturbador: 

los delincuentes habían desarrollado la habilidad de identificar la cantidad de dinero que una víctima retiraba simplemente escuchando el sonido de los mecanismos del cajero automático. 

Esta técnica les permitía seleccionar a sus objetivos basándose en el monto de efectivo que portaban al salir de las agencias.

A la estructura se le atribuyen 26 robos agravados y el asesinato de cuatro personas, entre ellas una profesora en Cojutepeque y un agente de la Policía Nacional Civil. 

En el caso de la docente, ocurrido en mayo de 2021, los sujetos la siguieron tras retirar $2,600 y le arrebataron la vida al encontrar resistencia.

​La desarticulación de esta banda se logró en octubre de 2022, y tras un riguroso proceso judicial que incluyó testimonios de sobrevivientes y análisis de roles delictivos, el tribunal aplicó todo el peso de la ley. 

Con este fallo, las autoridades cierran el paso a una de las estructuras más sofisticadas y violentas que operaba en los alrededores de los puntos financieros del país.