En un nuevo golpe al narcotráfico, las autoridades de Venezuela lograron incautar 3.8 toneladas de cocaína de altísima pureza en el estado Zulia, una región estratégica ubicada en la frontera con Colombia. El operativo, llevado a cabo esta semana y anunciado el sábado 22 de marzo de 2025 por el ministro del Interior, Diosdado Cabello, forma parte de la Operación Relámpago, una acción que ha puesto en jaque a las redes criminales que operan en esta zona.
Este decomiso no es un hecho aislado. A mediados de marzo, las fuerzas venezolanas ya habían confiscado seis toneladas adicionales de esta droga, lo que eleva el total a 9.866 kilos en lo que va del mes. Durante la Operación Relámpago, los agentes descubrieron 2,619 kilos enterrados en un islote del Lago de Maracaibo, mientras que otros 1,240 kilos fueron hallados ocultos en un camión, evidenciando la sofisticación de las tácticas empleadas por los traficantes.
El ministro Cabello destacó la implicación de una red criminal que conecta la región colombiana de Tibú con el occidente de Venezuela, señalando la participación de empresarios, jueces y fiscales en estas actividades ilícitas. Como resultado, se han realizado al menos una docena de arrestos, incluyendo a seis alcaldes del estado Zulia. Entre los detenidos se encuentran Alberto Sobalvarro, alcalde de Almirante Padilla, y Jorge Nava, de Miranda, ambos militantes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Estos arrestos han generado controversia, al exponer presuntos nexos entre funcionarios públicos y el narcotráfico.
La frontera entre Venezuela y Colombia, que abarca más de 2,200 kilómetros, sigue siendo un corredor clave para el tráfico de drogas, especialmente en áreas como el Catatumbo, donde operan grupos armados y carteles. Según cifras oficiales, en lo que va de 2025, Venezuela ha incautado cerca de 12 toneladas de droga, consolidando su esfuerzo por combatir este flagelo. La televisión estatal mostró imágenes de agentes utilizando perros antidrogas para desenterrar los paquetes, así como la detección de cocaína líquida camuflada en materiales de construcción, lo que subraya la magnitud del operativo.
Este decomiso representa un duro golpe económico para las redes de narcotráfico, cuyo cargamento podría alcanzar un valor de millones de dólares en el mercado internacional. Sin embargo, las acusaciones de Cabello sobre la complicidad de sectores políticos y judiciales plantean interrogantes sobre la profundidad de la corrupción en la región y su impacto en la lucha contra el crimen organizado.
