Un poderoso terremoto de magnitud 7.7 estremeció este viernes 28 de marzo de 2025 el sudeste asiático, dejando tras de sí escenas de devastación y pánico. El epicentro se localizó en el noroeste de Myanmar, a tan solo 17 kilómetros de la ciudad de Mandalay, con una profundidad superficial de 10 kilómetros, según datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Centro de Geociencias GFZ de Alemania. Este evento sísmico no solo afectó a Myanmar, sino que sus intensas ondas se sintieron a cientos de kilómetros, incluyendo la populosa capital de Tailandia, Bangkok, donde colapsaron estructuras emblemáticas y en construcción.
En Myanmar, uno de los daños más significativos fue el colapso del histórico puente Ava, situado en la región de Sagaing, cerca del río Irrawaddy. Este puente, con casi un siglo de antigüedad, quedó reducido a escombros, según imágenes compartidas en redes sociales y reportes locales. Mientras tanto, en Bangkok, a más de 600 kilómetros del epicentro, un edificio en construcción de 14 pisos se derrumbó en el distrito de Chatuchak, un área conocida por su concurrido mercado. El colapso dejó al menos una persona fallecida, 50 heridos y varias personas atrapadas bajo los escombros, según el Instituto Nacional de Medicina de Emergencia de Tailandia. Los equipos de rescate trabajan contrarreloj para salvar a las víctimas.
#DePlaneta El devastador terremoto de magnitud 7,7 que golpeó este viernes #Birmania dejó al menos 20 muertos y en la vecina #Tailandia tres personas fallecieron por el derrumbe de un rascacielos en construcción que dejó atrapados a decenas de obreros. Video: Cortesía pic.twitter.com/HaRRAm5FR5
— Diario El Salvador (@elsalvador) March 28, 2025
El terremoto, que ocurrió alrededor de las 12:50 p.m. hora local (1:30 p.m. en Bangkok), activó alarmas en edificios de gran altura en el área metropolitana de Bangkok, hogar de más de 17 millones de habitantes. Residentes y turistas evacuaron hoteles, condominios y oficinas, mientras el agua de las piscinas en los tejados se desbordaba y escombros caían de las estructuras. Testigos describieron el movimiento como "violento" y prolongado, con una duración estimada de hasta un minuto. Minutos después, una fuerte réplica de magnitud 6.4 volvió a sacudir la región, aumentando el temor entre la población.
Las autoridades tailandesas declararon el estado de emergencia en Bangkok, suspendiendo temporalmente servicios de metro y tren ligero. La primera ministra de Tailandia, Paetongtarn Shinawatra, interrumpió una visita oficial para liderar una reunión de emergencia y coordinar la respuesta. En Myanmar, la junta militar que gobierna el país también decretó el estado de emergencia en seis regiones, incluyendo Mandalay y la capital, Naypyidaw, donde se reportan daños en edificios históricos como el Palacio de Mandalay y en carreteras principales.
Este sismo pone de manifiesto la vulnerabilidad de la región, ubicada cerca de la falla de Sagaing, una zona tectónica activa. Aunque los terremotos son frecuentes en Myanmar, este ha sido uno de los más intensos en años, superando al de magnitud 6.8 de 2016, que dejó cuatro fallecidos. Hasta el momento, no hay un balance oficial de víctimas en Myanmar, pero fuentes humanitarias reportan derrumbes masivos en ciudades como Mandalay y Taungoo, donde un monasterio colapsó dejando a 20 niños atrapados


