La historia de Yessenia Ruano es un claro ejemplo de los desafíos que enfrentan los inmigrantes en Estados Unidos. Ruano llegó al país en 2011, huyendo de la violencia de las pandillas en El Salvador. Desde entonces, ha construido una vida en Milwaukee, Wisconsin, donde trabaja como asistente en la escuela primaria Academia de Lenguaje y Bellas Artes (ALBA) y es madre de dos hijas ciudadanas estadounidenses. 

A pesar de su dedicación y contribución a la comunidad, Ruano enfrenta la amenaza de deportación. Según la organización Voces de la Frontera, a pesar de tener una solicitud de visa de tráfico humano en curso y fuertes lazos comunitarios, recibió la noticia de que podría ser deportada tan pronto como el viernes 14 de febrero de 2025, si no se le concede más tiempo para completar el proceso. 

Ruano ha expresado su angustia ante la posibilidad de ser separada de sus hijas y de la comunidad a la que ha servido durante años. Sus colegas y miembros de la comunidad han destacado su carácter ejemplar y su dedicación como educadora. Brenda Martínez, quien trabaja con Ruano, la describió como "una mujer fuerte que ha superado muchas dificultades". 

Organizaciones locales y defensores de los derechos de los inmigrantes están solicitando al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que extienda su estatus temporal, permitiéndole permanecer con sus hijas y continuar su labor en la comunidad. Voces de la Frontera ha hecho un llamado a la solidaridad comunitaria para apoyar a Ruano en este momento crítico. 

Este caso pone de relieve las complejidades y desafíos del sistema de inmigración en Estados Unidos, especialmente para aquellos que, como Ruano, han establecido vidas productivas y significativas en el país.